23 de septiembre de 2017

4 de noviembre de 2017
19:00 h.


MADRID
Iglesia de las Mercedarias (Góngoras)
C/ Luis de Góngora, 7 (Chueca)



CANCIONES DE LA VIEJA EUROPA

Pámpano verde de Francisco de la Torre

Tant que vivray de Claudin de Sermisy
Tourdion de Adrian le Roy

Ruggier qual sempre fui de Enríquez de Valderrábano
Contrapasso Nuovo de Fabritio Caroso

Juz sie zmierzka
de Waclaw de Szamotuly

A Robyn, gentyl Robyn
de William Cornysh
Galliard Orlando Gibbons
The three ravens
de Thomas Ravenscroft

Es hett ein bidermann ein weib
de Ludwig Senfl

Na fomte está Lianor Anónimo

Recuerde el alma dormida de Luis Venegas de Henestrosa (atrib)
Tú gitana que adevinas Anónimo

Puede que la música haya unido a Europa más y más temprano que la política. Siglos antes de que los gobernantes de un puñado de países en permanente conflicto ensayaran, mediante acuerdos y tratados, la construcción europea, las artes, y muy especialmente la música, habían logrado un sofisticado lenguaje común. Ganando acaso las batallas que perdían los ejércitos, los músicos de los siglos XV y XVI desarrollaron un estilo en buena medida internacional. Las voces antiguas que cantaban en inglés, español, francés, flamenco, portugués o alemán entonaban, paradójicamente, una lengua relativamente común.

                A pesar de la prosperidad de las primeras décadas del siglo XVI, con los cuatro poderosos reyes Maximiliano, Carlos, Enrique y Francisco, la Europa de los Reinos, teóricamente cohesionada por el cristianismo, no acababa de cuajar como conjunto. El lamento de Erasmo de Rotterdam seguiría pareciendo una realidad insalvable: «…vemos al francés que odia al inglés, sólo porque él es francés; el escocés al inglés, sólo porque él es escocés; el itálico al alemán; el suabo al suizo, y así todos los demás. Una región odia a otra y una ciudad a otra ciudad». Y en la perplejidad que, en grado distinto, esa constatación nos produce, así como en la búsqueda de soluciones cada vez más racionales y mejores, seguimos hoy.

                  Por deseo de aventura y conocimiento, pero también y sobre todo como aves en busca de alimento, muchos músicos del Renacimiento viajaban de un lado para otro intentando mejorar de mecenas o patrón. Nomadismo, invasiones, dispersiones, irrupciones… son algunos de los nombres que los etólogos dan a estos movimientos con que también se dibuja la Historia. El núcleo principal de las canciones de este disco refleja esos intensos contactos migratorios que muestran los cancioneros, los tratados de danza, los libros de tecla, arpa, laúd o vihuela.               

                Así, las canciones y aires instrumentales de nuestro primer disco han sido seleccionados en parte por dar cuenta de avatares viajeros a través de tiempos y espacios, pero también por su capacidad de ser ventanas abiertas. Abiertas cada una a su istoria, según el concepto genial de Leon Battista Alberti: «La istoria moverá el alma del observador cuando cada persona representada allí muestre claramente los motivos de su propia alma. Sucede en la naturaleza que sólo ella es capaz de ciertas cosas como ella misma; derramamos lágrimas cuando lloramos, reímos con la risa y nos afligimos con las penas». Un arte hecho a la medida inmensa del ser humano.



AQUEL TROVAR
Delia Agúndez, canto
Antonio Torralba, flautas
José Ignacio Fernández, guitarra y bandurria renacentistas
Daniel Sáez Conde, rabel bajo y colascione


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