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FLAUTAS MEDIEVALES

FLAUTAS MEDIEVALES/ MEDIEVAL RECORDERS



Frente a lo que suele pensarse, no todas las flautas medievales responden a la tipología travesera o dulce. Sobre todo en la Península Ibérica existió también probablemente una flauta que no era ni dulce, ni travesera: la ajabeba. Como intenté apuntar  en un artículo del año 1997 (“Reflexiones -casi en forma de pregunta- sobre las flautas de la Edad Media. Capítulo primero: ¿Qué era la ajabeba?” en Revista de Flauta de Pico. n. 7. Enero de 1997, pp. 27-30), lo probable es que la ajabeba fuera una flauta morisca del tipo del nay árabe y no una travesera como, desde Lamaña y con muy pocas excepciones, comúnmente se afirma.

Nays árabes y una axabeba experimental construida por Antonio Torralba

El número de flautas medievales de bisel que han llegado a nuestros días es considerablemente alto. F. Crane (Extant Medieval Musical Instruments. Iowa, 1972) da una lista de casi 150, y los últimos hallazgos hacen que la mencionada cifra haya quedado rebasada. La mayoría de ellas consisten en huesos de animales tallados. Aunque en menor número, también hay ejemplares en madera, a menudo de saúco (sambucus). Del siglo XI datan, por ejemplo, la flauta de dos agujeros de Opole (Polonia) y la de seis más uno (pulgar) de Charavines (Isère). Del siglo XIV datan las de dos más uno de Serris y Sharlaken, entre muchas otras.

Hay también algunos ejemplares tallados en cuernos y otros de tipo globular hechos en cerámica. Estos últimos se relacionan con los imitadores de pájaros o “ruiseñores”, que también se han hallado con diversas variantes en el espacio geográfico de lo que fue al Andalus. El número de agujeros de estos instrumentos es muy variable: de dos a seis, a veces con uno o dos por detrás para los pulgares.

 

Las flautas de cuerno (que quizá evolucionarían a partir de esos silbatos; las que luego se llamarían gemshorns) son para mí una fuente de dudas. Horace Fitzpatrick da la siguiente definición (en el New Grove…): “Una flauta dulce folk de la Edad Media fabricada originalmente a partir de un cuerno de gamo”. Más adelante añade: “en su antiguo uso del agujero del pulgar el gemshorn es un predecesor de la verdadera flauta dulce”. Sin embargo, el único ejemplar antiguo que, al parecer, ha llegado hasta nosotros no tiene agujero para el pulgar. Está hecho con un cuerno de cabra y se conserva en el Museo del Arsenal Real en Berlín. Creo que no se ha datado de forma precisa. Sólo tiene seis agujeros (más uno pequeño en la punta que sirve para afinar la tónica) y carece como he dicho de agujero para el pulgar. La medida en línea recta de uno a otro de sus extremos es de 34 cm. Tiene un bloque de madera. El bisel está dañado hasta el punto de impedir que suene. Jim Furner (constructor de las flautas de cuerno de la colección de AQUEL TROVAR a cuya amabilidad debo estos datos) estima, por el volumen del cuerno, que la tónica podría ser, considerando un diapasón moderno, fa o sol.


O VIRGO SPLENDENS


Tuvieran o no agujero para el pulgar, difícilmente (por la física del instrumento) éste hubiera tenido otra función que la de proporcionar una o dos notas más. La esencia del agujero del pulgar en la flauta dulce es muy otra, como se sabe. Esa función (que para Edgard Hunt) constituye la esencia diferencial del instrumento es la de producir la serie de notas de la segunda octava. Mientras que en las flautas de bisel al uso hay que sobresoplar para conseguir la octava (con el consiguiente aumento de volumen) en las flautas dulces el agujero del pulgar permite agudos bastante más controlados, lo que posibilitó el empleo de las flautas (como instrumentos bajos, que luego se diría) junto a las cuerdas.

 

Este invento revolucionario pudo darse en Italia o en España (Anthony Rowland-Jones ha dado ejemplos elocuentes de ello en varios números de Revista de Flauta de Pico), aunque las poquitas flautas dulces conservadas de aquellos tiempos originarios proceden del centro y el este de Europa. En la página de Nicholas  S. Lander pueden verse con detalle.

 

La más famosa es la de Dordrecht, datada en el siglo XIV, aunque son igualmente interesantes las de Gotinga, Würzburg y Estonia, por lo que animo al lector interesado a navegar por la precitada página de Lander para conocer los detalles organológicos de estos instrumentos.


Flauta de Dordrecht


Todas tienen en común un taladro estrecho (en torno a un centímetro) y los indicios más o menos evidentes de que tenían un estrechamiento importante en su pie. Están construidas en madera de frutal: ciruelo, cerezo…

 

Durante mi larga etapa en CINCO SIGLOS investigué sobre modelos experimentales de taladro estrecho, algunos de los cuales han sido realizados por constructores como Jean-Luc Boudreau o Klaus Scheele.


Flautas de taladro estrecho construidas por Boudreau y Scheele.


Pero la iconografía de finales de la Edad Media y principios del Renacimiento muestra  una flauta que, explotando ya el recurso del pulgar de forma evidente, se aparta de los modelos de taladro fino (herederos de referentes populares que octavaban sobresoplando) y busca modelos de taladro interior grueso y en varias tesituras. Son instrumentos que piensa seguramente ya en la polifonía y que pueden verse, por ejemplo, en los grabados del célebre tratado de Virdung.


Flautas de taladro grueso de Carl Hanson, Monika Musch y Klaus Scheele


Como el taladro no  es ni mucho menos la única variable definitoria de una flauta he experimentado sobre el voicing (el ajuste del bisel, la ventana y el bloque) buscando articulaciones que hagan interesante el ligado y la articulación digital.






SOPRANO EN DO DE KLAUS SCHEELE
ALTO EN SOL DE PHILIPPE BOLTON
ALTO EN FA DE JOSEP TUBAU
ALTO EN FA DE ANTONIO TORRALBA
TENOR EN DO DE KLAUS SCHEELE
TENOR EN RE DE JEAN LUC BOUDREAU
TENOR EN DO DE JEAN LUC BOUDREAU
TRAVESERA DE ARAGÓN Y PARRADO
GEMSHORN SOPRANO DE JIM FURNER


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